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viernes, 7 de marzo de 2008

¿Es conveniente mitigar el cambio climático?



En los últimos años han surgido numerosos estudios en diversos campos con respecto al cambio climático, cuyo efecto no escapa del análisis económico. Es preciso considerar el impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero entre otros agentes contaminantes en el frágil equilibrio ecológico que nos proporciona los recursos ya escasos para la satisfacción de nuestras necesidades, así como el tiempo y la incertidumbre cuando de tomar decisiones se trata.

Mitigar el calentamiento global al parecer, no es tarea fácil, hay quienes están a favor sustentando que para el año 2200, el PIB mundial habrá descendido en términos netos aproximadamente en 13% y si se incluye la incertidumbre alrededor de 20% lo que devendría en una pérdida anual del 1.2% del crecimiento esperado frente a un crecimiento del 1.3% si se logrará un consenso tal que las emisiones de los gases de efecto invernadero se mantuviesen por debajo de 550 ppm, todo esto según el Informe del Estudio Stern sobre los aspectos económicos del cambio climático.
Los beneficios no solo serían para el buen funcionamiento del mercado, sino que también podrían ser gozados por todos, sin exclusión, mejor calidad de vida a consecuencia de una buena salud, condiciones climáticas estables, biodiversidad tanto en flora como fauna entre otros.

Stern, Arrow,Sachs entre otros sostienen que en definitiva se debe ejercer acciones en pro de la mitigación del problema climático, ya que de no tomarse cartas en el asunto el costo a asumir sencillamente sería muy elevado, es decir, no reportaría el mismo beneficio que puede reportar la inversión presente. Tomando en cuenta esto, entonces sería plausible hacer algo al respecto aún si descontamos la incertidumbre y el factor tiempo ahora, que acarrear con las consecuencias en el futuro de las preferencias por el presente en la actualidad.

A su vez, los contrarios a estas medidas como lo son Dasgupta, Lomborg y Nordhaus alegan que, el sacrificio de bienestar presente, entendiéndose bienestar en función del consumo, por bienestar futuro de otras generaciones que según proyecciones gozaran de mayor PIB per cápita, 90000 dólares para ser más exactos frente a los 7000 dólares actuales, es bastante irracional, sabiendo que el costo para la mitigación del problema supone un 1% del PIB mundial, cifra que resulta ser mayor que el 0.7% propuesto como objetivo de desarrollo del milenio de la ONU, mismo valor que no ha llegado a ser cubierto.
La temporalidad viene a ser un factor fundamental así como la incertidumbre, cuando el futuro del que se habla contempla 200 años, entonces es difícil no imaginar la capacidad de adaptación, bien sea por adelantos tecnológicos, o diversos mecanismos que se generen a través del tiempo. En ningún momento menosprecian la idea de que es un problema, solo que hay otros más apremiantes como la inversión en capital humano según Nordhaus por ejemplo.

Sin embargo, aquí no acaba el asunto, a pesar de que a nivel mundial se le ha otorgado importancia a la búsqueda de acuerdos para solventar o aminorar el problema.
Lograr un acuerdo entre las diversas naciones del mundo con respectos a los niveles de CO2 permitidos y que cada una de estas cumpliera sería lo ideal, pero al examinar la estructura de incentivos para que esto sucediera espontáneamente, se logra observar que esto no ocurriría debido a el hecho de contar con que una serie de países si cumplirán el trato, lo que haría actuar de forma oportunista a unos cuantos mas, beneficiándose tanto de la contribución de los terceros como del ahorro que supone no incurrir en el costo de mitigar el calentamiento global (pudiendo ser destinado a cualquier actividad lucrativa). Es por esto, la necesidad de establecer firmes compromisos que castiguen a los países transgresores, aunque los mismos puedan formar alianzas que compliquen la situación.
El hecho de que los países logren coordinarse de forma más o menos adecuada, incluyendo especialmente aquellos como Estados Unidos (país no firmante en el Tratado de Kioto) cuyas emisiones de CO2 representan el 25% de la totalidad, se traduciría en una mejora significativa a futuro aunque esto signifique tomar decisiones bajo incertidumbre.

El cambio climático es un problema público, cuya mitigación debería ser provista por el Estado, pero queda claro que tal vez el costo (sacrificio) no es nada atractivo para muchos gobiernos a corto plazo, lo que los conlleva a no cooperar, es solo cuestión de tiempo la respuesta de la interrogante principal, con suerte se estará a tiempo, solo con suerte.

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